Sunday, August 6, 2017

DESOLACIÓN

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La despedida el año pasado en Italia

Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Nueva York.
¿Cómo puedo sentir tanto dolor, tanta angustia? Mis cuatro nietos que viven en Italia, han partido de regreso luego de casi un mes de vacaciones con nosotros.
¿Por qué no estuve cada minuto de ese tiempo junto a ellos, absorbiéndolos, para ahora comenzar a soltar sus risas, sus rostros uno a uno, en este largo año que me espera hasta volverlos a ver?
Cada pieza de la casa tiene los recuerdos de cada uno de ellos. En el jardín todavía está la pequeña piscina, los globos, los juguetes que dejaron atrás.
Está aun sin desarmar, la pequeña cama de Sofía, la más pequeña, que yo iba a ver de madrugada y me esperaba con su sonrisa y sus bracitos alzados para que la sacara de su cuna. Está todavía su última botella, que le di antes de partir hacia el aeropuerto... que mi hijo, en broma, dice que voy a broncear para conservarla.
Está ese dolor de no sentirlos. De haber desarmado las carpas que habían en el living y donde decidieron vivir estas tres cortas semanas y donde se veía siempre una luz en las noche mientras jugaban sus juegos de video. Está el recuerdo de sus asombros cuando vieron las luciérnagas iluminando las noches...
Algún día me recobraré y tendré el valor de mostrar esas fotos y las fotos que tomé de mi hija.
Aún están en la cámara, ya que no tengo la fuerza de subirlas, porque me romperían el alma, prefiero por ahora, el recuerdo vivo.
 Hoy solo deseo conservar el apretón de sus abrazos y besos por mucho tiempo...
Quiero revivir la despedida y comenzar a contar los meses que me faltan, como lo hice el año pasado, para verlos a todos de nuevo... en la maravilla de ese amor que siento por cada uno de ellos desde que nacieron.

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